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Historia

Historia

EscudoLos Barrios de Bureba es una villa, campesina y huertana, situada en la planicie burebana. El río Oca riega su generosa tierra. Se remonta a los años finales del siglo IX, cuando el conde Diego Rodríguez (Porcelos), dueño de Pancorbo y de Cerezo, pudo dedicarse a la colonización de estos campos de cereal y viñedo. Curiosamente, el nombre plural con el que es conocida esta villa, aparece ya escrito en el año 1102, cuando es anejada a la abadía de San Salvador de Oña. Esto nos induce a pensar que esta población se componía ya entonces de varios grupos urbanos o que ya había comenzado la agrupación de vecindades aledañas a ella y que pudo continuar después de su integración en el dominio oniense.

Tenemos constancia documental de la existencia de otros poblados en el actual término municipal de Los Barrios que siguen justificando la pluralidad de este nombre. Así, se nos habla (1194) de San Fagún (San Facundo), santa tan unido a la Orden benedictina; al borde de la carretera que desde Briviesca corre a Cornudilla, aún se admira el bello ábside de su templo. En el becerro de Vileña, abadía femenina y cisterciense, se menciona a Ronguilas, situada en la orilla del Ronguilas (Río de Anguilas), pez teleósteo que abundaba en los pueblos burgaleses, cuando no impedían su migración al mar Mediterráneo las presas y la contaminación. Se mencionan, además, otros dos pueblos: Ruyales, incorporado a Oña en 1011, cuando se fundó el monasterio por el conde don Sancho y San Jorge.

Esta atracción y unión vecinal se ha mantenido en Los Barrios hasta el tiempo presente a favorecido una vida limpia y abastada, en la que se incrustaron a través de los siglos algunos linajes vascongados, probablemente artesanos traídos por la Abadía de San Salvador para oficios derivados del quehacer campesino (Cuberos, herreros y herradores, molineros, etc.) que permanecen en la villa, tales los Solabarrieta, los Aciaga, los Larreategui y otros. Los Barrios han dado muchos de sus hijos al servicio de la Iglesia, de España y del Rey y son un modélico ejemplo de vida castellana.

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